24 junio 2011

Tejidos con hilo encerado


Hace unos meses nuestra bróder Mafer, de El Salvador, estuvo por estos huecos rumbos de la calle La Libertad de Masaya. Tuvo paciencia de compartir con nosotrxs su habilidad de imaginar con las manos varios tejidos básicos con lana y madeja, los mejores materiales para aprender a elaborar diseños con nudación continua. Hemos quedado entonces  practicando en La Cueva el tejido de pulseras, collares, aretes. Trabajamos con hilo encerado en vez de madeja o lana; principalmente en tres colores: café, blanco y negro. El hilo encerado es cómodo para nudar formas; facilita también que las piezas duren en pleno uso hasta más de diez años. Y bueno... Se trata de una experiencia estimulante si se vive como samú. Crucetas, rombos, líneas sinuosas, gasas continuas, rizos... Los diseños van naciendo por sí mismos, las combinaciones posibles de tramas son casi infinitas, dando oportunidad para lograr piezas únicas e irrepetibles. El empleo de abalorios naturales amplía más el horizonte de este camino del samú manual; la semilla de guapinol, el ojoebuey, el ojevenado, el malinche y otras similares hacen armonías salvajes con el hilo encerado y su gama de texturas.

20 junio 2011

Adiós pulgones? La tabakagua...

Tabakagua es una mezcla de jardinería que nos colabora mucho a crear condiciones para el "permaenlace" (o cooperancia) de los elementos vivos en un pqueño patio. Es un agua reposada de puras hojas de tabaco maduro; llamado también éste "hoja negra del Caribe", "tabaco piel de puro" o, simplemente, "tabaco oscuro"... No hay un procedimiento especial para hacer el agua de tabaco o tabakagua. Se puede preparar con tan sólo seguir el saber popular que suele aplicarse para compuestos similares. Su uso sobre las hojas y tallos como repelente ecológico es muy conocido en las experiencias de permacultura. Es aguda agua efectiva sobre todo para alejar esos pulgones azulados que amenazan las veraneras o esas mosquitas blancas que tienen en la mira a la enana chiltoma o esos ácaros, siempre inesperados en el patio, que quieren coronar su hospedero tras las savias verdes de las hojas de la viva espinaca. Es el uso más difundido, sí, pero también ha demostrado facilitar el control de ciertas plagas de larva que viven en la tierra. En La Cueva hemos estado usándola por varios meses. Nuestra parca experiencia nos induce a suponer que conviene siempre su uso más durante el verano que en invierno, ya que en el invierno las dosis aplicadas son lavadas continuamente por las lluvias; es obvio. La tabakagua la preparamos así: se cortan las hojas desenrolladas de un puro (tipo habano), se ponen luego a flotar en un recipiente con un litro y medio de agua de lluvia. Se pone a asolear durante una semana. Cuando el agua ha empezado a teñirse y apesta, como quien dice, a berrinche de rana, puede ya usarse, preferiblemente con un dispensador o pulverizador mecánico. La tabakagua no es agua mágica tampoco, su uso polongado crea resistencias en ciertas plagas, por ejemplo el pulgón amarillo que ataca a los rosales y al loroco, éste desarrolla con mucha facilidad una resistencia al hedor del agua. Sin duda, conviene entonces alternar períodos de uso de esta agua de tabaco con otras aguas como la que se hace con la frutilla o la propia hoja del nim.