La Cueva es un equipo de dos personas, a veces más. También es una casa que es muchas cosas en eterno camino de ser. La Cueva intenta ser un equipo que promueve experimentos caseros, compartidos con intención multiplicadora intergaláctica... ¿Experimentos intergalácticos? Sí. Intentamos ser un equipo autogestionario, para la promoción de vivencias transformadoras desde cierta mezcla un poco có(s)mica de educación popular, alocado loco humor y anarcoeconomía solidaria.
24 junio 2011
Tejidos con hilo encerado
20 junio 2011
Adiós pulgones? La tabakagua...
Tabakagua es una mezcla de jardinería que nos colabora mucho a crear condiciones para el "permaenlace" (o cooperancia) de los elementos vivos en un pqueño patio. Es un agua reposada de puras hojas de tabaco maduro; llamado también éste "hoja negra del Caribe", "tabaco piel de puro" o, simplemente, "tabaco oscuro"... No hay un procedimiento especial para hacer el agua de tabaco o tabakagua. Se puede preparar con tan sólo seguir el saber popular que suele aplicarse para compuestos similares. Su uso sobre las hojas y tallos como repelente ecológico es muy conocido en las experiencias de permacultura. Es aguda agua efectiva sobre todo para alejar esos pulgones azulados que amenazan las veraneras o esas mosquitas blancas que tienen en la mira a la enana chiltoma o esos ácaros, siempre inesperados en el patio, que quieren coronar su hospedero tras las savias verdes de las hojas de la viva espinaca. Es el uso más difundido, sí, pero también ha demostrado facilitar el control de ciertas plagas de larva que viven en la tierra. En La Cueva hemos estado usándola por varios meses. Nuestra parca experiencia nos induce a suponer que conviene siempre su uso más durante el verano que en invierno, ya que en el invierno las dosis aplicadas son lavadas continuamente por las lluvias; es obvio. La tabakagua la preparamos así: se cortan las hojas desenrolladas de un puro (tipo habano), se ponen luego a flotar en un recipiente con un litro y medio de agua de lluvia. Se pone a asolear durante una semana. Cuando el agua ha empezado a teñirse y apesta, como quien dice, a berrinche de rana, puede ya usarse, preferiblemente con un dispensador o pulverizador mecánico. La tabakagua no es agua mágica tampoco, su uso polongado crea resistencias en ciertas plagas, por ejemplo el pulgón amarillo que ataca a los rosales y al loroco, éste desarrolla con mucha facilidad una resistencia al hedor del agua. Sin duda, conviene entonces alternar períodos de uso de esta agua de tabaco con otras aguas como la que se hace con la frutilla o la propia hoja del nim.
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