18 julio 2011

Germinados caseros

Minigerminador colgante.
Brotes de trigo sorgo.
La medicina tibetana aconseja una alimentación que incorpore germinados de semillas; se sabe que la semilla muere para dar vida, se abre y de ella surge la vitalidad de un ser con nutrientes diversos que ni el grano por sí solo ni la planta ya adulta poseen. Una de las más sencillas cosas que se pueden hacer en un jardín pequeño es instalar un germinador de granos al aire libre. En La Cueva hicimos un minigerminador colgante sobre una armazón metálica tipo canasta que reforzamos en la base con dos sacos macenes. El macén ha permitido en el invierno una filtración lenta del agua (por eso, bajo el germinador aprovechamos de ubicar la hierba buena). Los granos, para germinar, requieren de humedad controlada y algo de luz solar indirecta, por lo que conviene taparlo con un cedazo o una malla de vivero. La tierra del germinador debe ser en lo posible abonada, por ejemplo, con estiércol de caballo (o alguno otro similar), ya que la hace activar así el nacimiento de los granos. Conseguir germinados de venta en Masaya es una tarea imposible, por lo que nos resulta barato, sencillo y delicioso producir nuestros propios brotes de granos en casa. Lo alucín y divertido de todo el poceso es que se pueden germinar casi todos los granos que se nos antojen: amaranto, frijol de soya, frijoles criollos, linaza, chilla, trigo, etcétera. A los pocos días, cuando alcanzan ya 1.5 ó 2 pulgadas y están de color verde tierno o verde vivo, ya pueden cortarse y comerse. Algunos germinados como el trigo sorgo permiten incluso dos o tres retoños si se les corta con tijeras y, sobre todo, con actitud de agradecimiento. La versatilidad de éstos en la cocina es impresionante como lo es la imaginación humana: preferiblemente no deben calentarse, pero igual se pueden incluir en arroces, mezclar en tortas, incluir en panes, agregar en ensaladas frescas, hacerlos con pastas, metérselos a los purés, en fin...

06 julio 2011

Las pastas lacteovegetarianas que preparamos

Pasta al pomodoro con queso-quesillo,
la preferida de ciertas criaturas
terrenales que habitan en Masaya.
 Se asegura erróneamente que el consumo de pastas “no es adecuado” para el control nutricional del peso corporal. Esta afirmación es acertada sólo si se refiere a aquellas pastas preparadas con ingredientes dañinos y excesivamente grasosos. En cambio, un rico plato de espaguetis de estupenda calidad, elaborado con ingredientes saludables y sin excesos de grasas viene a ser, sin duda, una de las opciones ideales dentro de cualquier dieta que intente ser balanceada. Las pastas son esencialmente hidratos de carbono y proteína vegetal (glúten). Los carbohidratos son el combustible que nuestro cuerpo requiere para su sano funcionamiento y representan la fuente energética más importante entre todos los alimentos. La mayoría de los hidratos de carbono procede de los granos, verduras de hoja, frutas, hortalizas, legumbres y  productos lácteos. Desde la experiencia de la mayoría de nutricionistas, suele considerarse recomendable comer diariamente 200 gramos de pasta para aportar a nuestro organismo entre un 14% y un 18% de su necesidad energética total. En La Cueva hacemos cinco tipos de pastas sólo para encargos que debe retirar la persona interesada. Atendemos encargos no menores a 6, 12, 18, 24 ó 30 raciones, de 180-195 gramos cada ración. Esta ración grande bien puede ser dividida en 2 porciones unipersonales. Actualmente sólo cocinamos espaguetis blancos delgados... Claro... soñamos un día con poder hacer nuestra propia pasta casera, un día... Ummm.. Salud, apetito y concentración!
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Menú de encargos
(el valor indicado es el de la ración)

Pasta italiana tradicional          C$60.oo
Pasta con ricos trozos frescos de tomate,
ajo y albahaca en aceite de oliva.

Pasta especial de Provenza        C$60.oo
Pasta con la exquisita combinación de cebolla,
chiltoma, tomate, pipián, aceitunas verdes
y hierbas provenzales en salsa de vino blanco.

Pasta mediterránea                     C$60.oo
Pasta con berenjena y chiles dulces asados,
y finos cortes de ajo en aceite de oliva.

Pasta de la cueva                        C$60.oo
Pasta con espinaca fresca
y cebolla en julianas en un caldo de salsa blanca.

Pasta al pomodoro con queso    C$60.oo
Pasta con pedazos de queso-quesillo
en una deliciosa salsa casera de tomate y orégano.