28 mayo 2011

Mini compost de la mini cueva

La Cueva es una casa urbana pequeña que intenta sacarle el jugo al espacio existente.  A simple vista, no era posible en ella aprovechar los desechos vegetales generados en la cocinadera a fin de tener de vez en cuando algo de abono orgánico casero para jardín. Se nos ocurrió poner a prueba entonces el mini compost.  A finales del invierno pasado, hicimos una zanjita en un rincón del embaldosado del patiecito y empezamos a ver qué resultados salían.  Lógicamente, el poco espacio nos exige poner ciertas atenciones básicas a la mezcla en descomposición.  Por ejemplo, conviene que el mini compost se haga con restos vegetales previamente cortados en pedacitos, protegerle de caídas de agua y echarle algo de aserrín y hojas cuando sea necesario.  Estamos en el rollo de aprender de esta alterntiva para cuestionarla, mejorarla en el camino y socializarla. Hemos sacado tierra nueva dos veces ya.  Las plantas del jardín, sabias silenciosas, lo han agradecido con floraciones, frutos y buenas charlas lunares.




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